Carta a un verde emancipado


¿Que si lo voy a extrañar?

Claro que lo voy a extrañar.

Y cuando esté lejos aún soñaré con su sonrisa y cantaré las canciones que ayer bailamos juntos.

Claro que me hará falta y claro que añoraré su presencia,  sus besos, su barba,  su cuerpo y su todo.

Pero ésta hora, es la hora de dejarlo ir, de sonreír orgullosa de todo que fuimos y de todo que fue; ésta es la hora de disfrutar la escena de un plano abierto con sus alas extendidas a punto de tomar vuelo, a punto de volar; ésta es la hora en que el cielo está despejado para la comodidad de su viaje y para la visibilidad de sus sueños; es así y sólo así como en ese momento puedo verlo.

Es ésta la hora de verlo tan emancipado como sólo usted puede serlo, como sólo usted sabe ser.

Ahora lo veo volando en medio del cielo azul, con sus alas abiertas llenas de esplendor.

Era éste el momento que tanto temía,  pero hoy es mucho menos que el miedo y supremo al amor.

Y hay un sabor a gloria en mi boca, y una dicha en su cuerpo,  y un recuerdo diáfano y vivo en su alma y mi alma.

Titania.

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