El bus de la alegría


Aveces en las mañanas suelo dudar de la existencia del gris de las calles. Hay tanta mierda reunida que ya no se sabe ni su color, y ahora todo tiene color gris, gris ceniza, gris de gato, gris mierda, gris de bus, inexistente gris.

Entonces la mierda toma forma y se convierte en robot moderno, en alegrías incoloras, en seguridad insegura, firme y lista para sonreírnos irónicamente, y decirnos: Buen viaje, buen recorrido, buena estación, buenas calles, buen humo, buenos olores, buenos trancones, buenos empujones… buen día tenga ud, disfrute su servicio y tenga la amabilidad de no quejarse, puede que mañana el gris no sea tan gris y se vea mejor de rojo.

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