El hijo pródigo siempre vuelve a casa


 

Mi nombre es Diana, aunque también me llaman balita, Leidy Di, Rogue y otros que no recuerdo.
Nací en un lugar donde pasan las cuatro estaciones en un solo día.
Tengo 21 años, no muchos pero sí los suficientes para sentirme niña.
Mi cabello ha pasado por una amplia gama de colores, desde el verde, azul y amarillo hasta llegar al blanco. Mis dientes son amarillos pero igual me gusta mostrarlos. Mi nariz la de reina sin operar y mis piernas parecen haber quedado a mitad de crecimiento.
Al levantarme, gozo el hacer traquear mi cuello y en las noches encoger los dedos de los pies hasta que suenen en coro. Me gusta dormir, rascarme la cabeza, los masajes en la nuca y los besos en los pezones.
Me gustan los hombres y solo los hombres, me atrae su buen olor, su bouquet y su creatividad.
Me gusta oír música a medio dormir, alucino con las notas, cual película de Disney. Encuentro llamativo el pasar por un almacén de ropa, única y exclusivamente para oler su aromatizante.
Soy mala bajista. Nunca he sido novia de nadie.
No sé bailar ni nadar, le temo a la ignorancia y al frío.
No me gusta el cigarrillo, la cerveza caliente ni mucho menos los peripatéticos con ego de avispas, con el corazón entre las piernas y el amor fluyéndoles por el culo.
Odio esperar al teléfono y a Wendy O. Williams.
Detesto las miradas morbosas, el agua en la nariz, el olor a mortecino y golpearme en la punta del pie.
Me gusta cantar, oler, tocar, sentir, hablar, saltar, amar y quitarle el aluminio al papel de las chocolatinas, comer despacio, fotografiar las nubes y esa canción que dice chu chu chu chu la la la.

Aveces es necesario un fuerte jalón de orejas que sin piedad  destroce esperanza y/o sentimiento alguno aun existente.
Agradezco a quien estuvo aquí para  tolerar mi desdicha y no permitió que desfalleciera y mofándose del punto de dolor logro levantar en mi el ánimo que daba por muerto.
Gracias por atreverse a regañarme, por impulsar mi potencial, por apoyarme y sobre todo por creer en mi. Ya fue suficiente, They sucks! We rock!

3 comentarios en “El hijo pródigo siempre vuelve a casa

  1. Write more, thats all I have to say. Literally, it seems as though you relied
    on the video to make your point. You definitely know what youre talking
    about, why throw away your intelligence on just posting videos to your weblog when you could be
    giving us something informative to read?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s